¿Qué debo hacer para proteger mi piel de forma segura?
Cuidar tu piel del sol no es solo una cuestión estética, es salud, es prevención, y debe ser parte de tu rutina diaria, no solo cuando vas a la playa.
La exposición a los rayos UV puede causar desde manchas y envejecimiento prematuro hasta daños más profundos, como quemaduras o un mayor riesgo de enfermedades en la piel.
Protegerte no tiene que ser complicado. Aquí te damos algunas recomendaciones sencillas y efectivas para cuidarte todos los días, sin importar tu edad o tipo de piel:

Evita la exposición prolongada al sol
La radiación solar es más intensa entre las 10 a.m. y las 4 p.m. Si puedes, evita exponerte directamente durante esas horas.
Usa ropa ligera de manga larga, sombrero o gorra, lentes de sol con protección UV y busca la sombra cuando estés al aire libre.
Recuerda que incluso en días nublados o frescos, los rayos UV siguen presentes y pueden afectar tu piel si no estás protegido.

Aplica protector solar
Para asegurar una protección efectiva, aplica generosamente 20 minutos antes de exponerte al sol. Reaplica cada 2 horas, o después de nadar, sudar o secarte con una toalla.
No olvides zonas sensibles como orejas, cuello, empeines, hombros y parte superior del pecho. Usar la cantidad adecuada también importa: para el cuerpo completo, se recomienda aproximadamente una cucharada por extremidad y una cantidad similar para el torso y la espalda. Para el rostro, bastan dos dedos de producto.

Elige usar protectores naturales
Los protectores solares naturales están formulados con ingredientes minerales como el óxido de zinc, que actúan como una barrera física, reflejando los rayos UV desde el primer momento.
Son una opción segura, efectiva y mejor tolerada por la piel, especialmente en personas con sensibilidad o que usan protección todos los días. Además, al estar libres de químicos agresivos como la oxibenzona o los parabenos, ayudan a reducir el riesgo de irritación y contribuyen a un cuidado más consciente del cuerpo.
Cuidados de acuerdo a la edad:
Niños y bebés: La piel de los bebés es especialmente sensible, por lo que se recomienda mantener a los menores de 6 meses fuera de la luz solar directa. Para los niños mayores, utiliza un protector solar mineral de amplio espectro con FPS 50. Viste a los niños con ropa ligera y protectora, y asegúrate de que usen sombreros y gafas de sol.
Adolescentes y adultos jóvenes: Durante la adolescencia y juventud, la piel todavía es vulnerable a los daños solares. Fomenta la aplicación regular del protector solar, especialmente durante actividades al aire libre. A esta edad, es clave educar sobre los riesgos a largo plazo de la exposición solar sin protección.
Adultos: A medida que envejecemos, nuestra piel se vuelve más propensa al daño solar acumulado. El uso diario de un protector solar mineral, como Ulmar, ayuda a prevenir las manchas oscuras, arrugas y otros signos de envejecimiento prematuro. Además, la reaplicación es crucial, especialmente si pasas mucho tiempo al aire libre.
Personas mayores: La piel madura requiere un cuidado especial debido a la disminución de la producción de colágeno y elastina. Para ellos, es importante no solo aplicar protector solar regularmente, sino también hidratar bien la piel antes y después de la exposición al sol. Proteger las áreas comúnmente expuestas, como el rostro, cuello, manos y antebrazos, es especialmente crucial.

¿Cómo afecta la radiación en la piel?
Los rayos ultravioleta (UV) del sol, aunque invisibles para el ojo humano, tienen un impacto significativo en nuestra piel y salud general. Existen dos tipos principales de rayos UV que llegan a la tierra: los rayos UVA y los rayos UVB.
UVA = Rayos ultravioleta A
Los rayos UVA son de onda más larga y penetran más profundamente en la piel, alcanzando las capas inferiores. Estos rayos pueden provocar daños en el tejido conjuntivo y contribuir al envejecimiento prematuro de la piel, como la formación de arrugas y la pérdida de elasticidad. Aunque los rayos UVA generalmente no causan quemaduras solares, pueden aumentar el riesgo de cancer de piel y otros problemas dermatológicos a largo plazo.
UVB = Rayos ultravioleta B
Los rayos UVB son de onda más corta y son absorbidos en mayor medida por la capa de ozono. Sin embargo, el debilitamiento de la capa de ozono ha provocado un aumento en la cantidad de rayos UVB que llegan a la superficie terrestre. Estos rayos son responsables de broncear la piel y causar quemaduras solares. La exposición excesiva a los rayos UVB puede dañar el ADN de las células cutáneas y aumentar el riesgo de cáncer de piel, especialmente si la exposición es frecuente e intensa.

IR - A: Radiación Infrarroja A
La IR-A (Radiación Infrarroja A) es una forma de radiación solar que penetra profundamente en la piel, causando daño a nivel celular y contribuyendo al envejecimiento prematuro. Aunque no es visible para el ojo humano, la IR-A puede afectar la elasticidad y la firmeza de la piel con el tiempo.
HEVL: Luz Visible o Luz Azul
HEVL (High-Energy Visible Light) se refiere a la luz visible de alta energía, conocida como luz azul, que emite dispositivos electrónicos como teléfonos y computadoras, así como la luz solar. Aunque no es tan intensa como los rayos UV, la HEVL puede generar estrés oxidativo en la piel y contribuir al envejecimiento prematuro.

FPS o SPF = El Factor de Protección Solar o Sun Protection Factor
El Factor de Protección Solar (FPS) es una medida que indica la eficacia de un protector solar para proteger la piel contra los efectos dañinos de la radiación uñtravioleta (UV) del sol.
Específicamente, el FPS nos indica el grado de protección contra las quemaduras solares, que son causadas principalmente por los rayos UVB.
El valor numérico del FPS representa la cantidad de tiempo adicional que una persona puede permanecer al sol sin quemarse, en comparación con el tiempo que tardaría en quemarse sin protector solar. Por ejemplo, un FPS 30 significa que puedes estar 30 veces más tiempo al sol sin quemarte que si no usaras protección. Si normalmente te quemarías en 10 minutos, con un FPS 30 podrías estar aproximadamente 300 minutos al sol antes de quemarte.
El valor numérico del FPS presente en el envase de una crema solar nos indica el efecto protector frente a la radiación UVB, la causante de los efectos inmediatos en la piel antes de la exposición solar.
¡Cuanto más elevado es el valor del FPS mayor es el nivel de protección!


